skip to main |
skip to sidebar
Hoy, a la salida de clases, me encontré con una de mis fantasmas.
Recuerdo que la primera vez que salimos, éramos cuatro. Nos
separamos (como siempre pasa) en parejas. Yo estaba con la otra, pero
sólo atinaba a mirarla a ella, mientras que mi amigo (cuyo nombre no
voy a revelar) hacía exactamente lo contrario.
Y después me llamó, porque sus amigas le habían dicho que no se atrevería. Y me preguntó si podía venir a mi casa.
¡Y fue!
El resto es una historia larga y complicada. Y no termina bien (¿acaso alguna otra sí?)
(Aparte, uno nunca conoce más que la mitad de ellas)
Está exactamente igual (de linda) que hace cinco o seis años.
En realidad sólo le miré los ojos. Igual que antes. Entre orientales y almendrados
Creo que me reconoció.
En una de esas, me llama. Como la otra vez, que después de un par de años sin dar señales vitales, consiguió mi celular y me llamó para que nos juntáramos de nuevo. Pero no llegó.
No sé porqué, pero me gusta dormir con fantasmas. Aunque a veces se despierta con lágrimas en los ojos. ¿Quién más esconde fantasmas debajo (o encima) de la cama?
Actualización (1 de Noviembre): Volví a encontrarme con ella... podría ser una señal (si creyera en esas cosas)
Ayer trabajé en el concierto de Robbie Williams. Más detalles en: http://www.fotolog.com/evil_kiwi
Hoy, con la platita de ayer, fui a comprar una armónica. Pero al final terminé comprando baquetas, cuerdas para la guitarra acústica y la cuerda que inexplicablemente (era casi nueva) se cortó en mi guitarra eléctrica.
(Siempre se ponen así cuando no las tocan).
Ayer aprendí varias cosas... siempre que trabajo de guardia aprendo. Y no sólo de los viejos. En su mayoría son personas humildes, que apenas sacaron cuarto medio. Pero de vez en cuando uno encuentra esa sabiduría que no se aprende sino trastabillando con el sueldo mínimo y un cuarto medio.
Empecé a escribir un guíon hoy. En realidad no lo es, pero ojalá llegue a serlo.
Y después lo filmamos y nos hacemos famosos.
Soy un egocéntrico de mierda. Y nunca he hecho nada bien.
No sé cuidar lo que amo. Así que probablemente no sé amar (todavía).
Pero estos meses he sangrado fé.
(y necesito trabajar)
Ojalá de algo sirva todo esto.
Y otra cosa. De un tiempo a esta parte, he tenido varios reencuentros. Gracias amigos por juntar de nuevo nuestro antiguo grupo. Y gracias Oriana por recordarme que todavía sé algunos acordes y que puedo volver a hacer música.
Que este sea el último año de los peores de mi vida. Brindo por eso.
(ahora descubrí el placer de una copa de vino. Pero sólo si es bueno, y sólo una)
Por último: gracias a tí, por el paréntesis.